Johnson – La inteligencia artificial tiene un problema con la gramática | Libros y artes

IF USTED CON FRECUENCIA Preguntas relacionadas con el idioma de Google, ya sea por interés o por necesidad, probablemente haya visto un anuncio de Grammarly, un corrector gramatical automático. En los omnipresentes lugares de YouTube, Grammarly promociona su capacidad no solo para corregir errores, sino también para mejorar el estilo y el pulido. Durante más de una década se ha extendido a muchas aplicaciones: puede consultar correos electrónicos, mensajes telefónicos o textos más extensos redactados en Microsoft Word y Google Docs, entre otros formatos.

Escucha esta historia

Disfrute de más audio y podcasts en iOS o Androide.

¿Logra lo que pretende? Algunas veces. Pero a veces Grammarly no hace lo que debería y, a veces, incluso hace lo que no debería. Estas fortalezas y fallas insinúan la esencia del lenguaje y la peculiaridad de la inteligencia humana, en contraposición al tipo artificial tal como está hoy.


Recomendado: ¿Qué es el Big data?.


Empiece por las fortalezas. En un borrador de la escritura de un estudiante, Johnson contó 14 errores. Gramaticalmente marcó cinco. Por ejemplo, sugirió con sensatez insertar un guión en “post guerra fría [world]”. Detectó que faltaba “el” en la frase “con [the] Economía europea ”. Y notó un “acerca” ausente en “preguntando [about] el estado de Europa ”. Al usar Grammarly, el autor de este ensayo podría haber evitado la tinta roja.

Por otro lado, Grammarly tiene un problema con los falsos positivos, señalando errores que no lo son. Las otras dos sugerencias no fueron desastrosas, pero tampoco se relacionaron con “errores críticos” como sostiene Grammarly. En la afirmación de que la ampliación había “creado una fatiga” dentro de la Unión Europea, Grammarly sugirió innecesariamente eliminar la “a”. En otra oración llena de errores, recomendó eliminar una coma, lo que no solucionó ninguno de los problemas. Esta tendencia de falso positivo no es un factor decisivo para los escritores razonablemente hábiles que solo quieren un segundo par de ojos; puede descartar cualquier sugerencia que desee. Pero es posible que los garabateadores realmente luchadores no sepan cuándo las ideas de Grammarly empeorarían su prosa en lugar de mejorarla.

Luego están los falsos negativos, o los errores que Grammarly no nota. Dependiendo del texto, Grammarly puede parecer perder más errores de los que marca. El director ejecutivo de la empresa, Brad Hoover, la describe como un “entrenador, no una muleta”, que establece expectativas de manera más apropiada que algunos de los anuncios.

Los sistemas de inteligencia artificial como Grammarly se entrenan con datos; por ejemplo, el software de traducción se alimenta de frases traducidas por humanos. Los datos de entrenamiento de Grammarly involucran una gran cantidad de oraciones estándar libres de errores (por lo que sabe cómo debería ser un buen inglés) y oraciones corregidas por humanos (para que el software pueda encontrar los patrones de correcciones que los editores humanos podrían hacer). Los desarrolladores también agregan manualmente ciertas reglas a los patrones que Grammarly ha aprendido por sí mismo. Luego, el software observa la prosa del usuario: si una cadena de palabras parece agramatical, intenta detectar cómo el supuesto error se parece más a uno de sus entradas de entrenamiento.

Todo esto muestra lo lejos que está la “inteligencia” artificial de la especie humana (que Grammarly quiere corregir a “humanidad”). Las computadoras superan a los humanos en problemas que pueden resolverse con matemáticas puras, como el ajedrez. Los avances en la tecnología del lenguaje han sido impresionantes, por ejemplo, en el reconocimiento de voz, que implica otro tipo de conjetura estadística: si un tramo de sonido coincide o no con una determinada cadena de palabras. Una característica de Grammarly que funciona bastante bien es el análisis de sentimientos. Puede calificar el tono de un correo electrónico antes de enviarlo, después de haber sido entrenado en textos que han sido evaluados por humanos, por ejemplo, como “admiradores” o “confiados”.

Pero la gramática es la verdadera magia del lenguaje, uniendo palabras en estructuras, uniendo esas estructuras en oraciones y haciéndolo de una manera que se corresponda con el significado. Y en esta interfaz crucial de estructura y significado, las máquinas no son rival para los humanos. Las computadoras pueden analizar oraciones (gramaticales) bastante bien, etiquetando cosas como sustantivos y frases verbales. Pero luchan con oraciones que son difíciles de analizar, precisamente porque no son gramaticales, en otras palabras, escritas por el tipo de persona que necesita Grammarly.

Para corregir tal prosa se requiere saber qué pretendía el escritor. Pero las computadoras no funcionan con significado o intención; funcionan en fórmulas. Los seres humanos, por el contrario, pueden comprender incluso una sintaxis bastante alterada, debido a la capacidad de adivinar el contenido de otras mentes. Las computadoras de revisión gramatical ilustran no cuán malos son los humanos con el lenguaje, sino cuán buenos son.

Este artículo apareció en la sección Libros y artes de la edición impresa con el título “El toque humano”.